

Conservar la naturaleza no es mirar hacia el pasado, es decidir si todavía queremos tener un futuro.
MANIFIESTO
Tras casi 15 años de experiencia dedicándonos al Mundo natural, hemos tenido la oportunidad de contemplar de cerca dos fuerzas extraordinarias y opuestas: la capacidad para degradar y destruir el medio que nos rodea. Pero también, hemos sido testigos de algo mucho más poderoso, su extraordinaria Resiliencia. La capacidad de la naturaleza para resistir, adaptarse, transformarse y volver a abrirse camino incluso allí donde parecía que ya no quedaba espacio para ella.
Hemos visto a los bosques regresar, especies recuperarse en territorios perdidos, ecosistemas reconstruídos ; hemos visto a la vida aparecer de nuevo donde parecía haber desaparecido.
Y después de todo lo aprendido durante estos años, hay algo que nos
negamos a creer: que el impacto de quienes destruyen sea mayor que la
fuerza de quienes protegen.
Porque todavía estamos a tiempo, pero ya no hay tiempo que perder.
La conservación de la naturaleza ya no puede entenderse únicamente como una de esas corrientes verdes, una sensibilidad ambiental o una tendencia de nuestro tiempo. Es una carrera contrarreloj.
Y, sobre todo, un compromiso colectivo.
Vivimos probablemente uno de los momentos más determinantes de nuestra relación con el Planeta. Nos enfrentamos a la desaparición del Mundo vivo, el mismo que provocó el nacimiento de nuestra civilización, el mismo del que dependemos para cada faceta de nuestras vidas.
El Mundo sigue su imparable marcha y con o sin nosotros, la Tierra continúa.
Ha llegado el momento de devolverle al Planeta lo que un día eliminamos.
Dejándole de exigir cuánto más podemos obtener de ella y empezar a preguntarnos cuánto somos capaces de devolverle.
Hoy conocemos las consecuencias. Y precisamente por ello,
tenemos la responsabilidad que generaciones anteriores nunca
tuvieron en la misma medida.
Tenemos el conocimiento.
Tenemos la tecnología.
Tenemos la capacidad.
De esa convicción nace Fundación Indómita.
Nace de la necesidad de pasar de la preocupación a la acción. De demostrar que conservar no significa únicamente proteger aquello que todavía permanece, sino también recuperar lo perdido, restaurar ecosistemas, devolver espacio a la vida y permitir que los procesos naturales vuelvan a ocupar el lugar que nunca deberían haber perdido.
Indómita nace en España con una vocación profundamente internacional, porque la Naturaleza no entiende de fronteras y los grandes desafíos ambientales de nuestro tiempo tampoco.
Trabajaremos allí donde podamos ser útiles.
A través de proyectos de Conservación activa, Restauración y Resilvestramiento; Investigación y Conocimiento científico; Educación ambiental; Divulgación y Comunicación; cooperando entre territorios, instituciones y personas; y cualquier herramienta capaz de contribuir a transformar nuestra
relación con el Mundo natural.
Pero nuestra misión no termina en conservar especies o restaurar espacios.
Queremos contribuir a recuperar algo todavía más profundo:
la Conciencia de pertenencia.
Recordar que no vivimos al margen de la Naturaleza. Que somos una especie más dentro de una extraordinaria comunidad de seres vivos y que nuestra supervivencia, nuestra economía, nuestra cultura y nuestro bienestar dependen de la salud del Planeta que habitamos.
Quizá nuestra generación tenga ante sí una responsabilidad histórica, pues no podemos regresar al mundo que existía antes de nuestra llegada.
Tampoco se trata de hacerlo. Pero sí podemos decidir qué
mundo queremos dejar después de nosotros.
Creemos en un futuro en el que Desarrollo y Naturaleza no sean necesariamente fuerzas enfrentadas. En el que Conservar deje de
significar únicamente evitar la pérdida y empiece también a significar Recuperar, Reconstruir y Devolver.
Por eso nace la Fundación Indómita,para demostrar que todavía
podemos cambiar la dirección.
Y, sobre todo, para defender una idea que quizá sea hoy más
necesaria que nunca, en la que abogamos por
un Mundo un poco menos humano y mucho más Salvaje.
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